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El pasado esclavista de la Corona Inglesa y sus deudas con el Caribe

18 noviembre 2022

POR Ramón Peralta

La muerte de la reina Isabel II de Inglaterra y todo el boato que rodeó la celebración de su mortuorio, que puso de relieve la suntuosidad y las riquezas bajo la cual viven los miembros de esa Corona, trajo nuevamente a consideración el lado oscuro bajo el cual se obtuvieron esas riquezas y lo que numerosos líderes caribeños consideran como una bofetada en la cara a sus países que por años han estado reclamando la reparación de los daños que el régimen esclavista inglés infringió a su población y a lo que la Corona se ha dado por desentendida aun cuando todavía obliga a esos territorios permanecer bajo la bandera de la sumisión de la “Commonwealth Británica”.

La rebeldía y reclamos de los líderes caribeños no es una reacción alimentada por inconformidades del momento, sino que tiene su justificación en hechos del pasado. Como está bien documentado por la historia, Inglaterra fue una de las potencias colonialistas que establecieron sus bases en el Caribe e implantaron el modo esclavista de explotación del trabajo para así sostener el sistema económico de la plantación.

Como la población originaria del Caribe había desaparecido, precisamente como producto de la explotación a que fue sometida en los primeros años de la colonización, las potencias coloniales se vieron obligadas a importar fuerza de trabajo esclava procedente de África y de algunos territorios asiáticos. Inglaterra fue una de esas potencias colonizadoras pioneras del comercio esclavo y de su explotación en las plantaciones caribeñas.
El transporte de esclavos constituyó una de las operaciones mas barbáricas de la historia, donde miles de seres humanos murieron en el tránsito y otros tantos mas bajo el régimen de la plantación donde el esclavo fue sometido a los mas oprobiosos castigos que conoce la historia y así sacar los beneficios de su trabajo.

Así se estableció el régimen esclavista bajo el cual las potencias colonizadoras europeas, entre ellas Inglaterra, llevaron a cabo lo que en economía se denomina acumulación originaria de capital lo que luego contribuyó a afirmarlas como potencias económicas.

El sistema esclavista se desarrolló durante siglos y llegó a su fin por diversas razones: unas, como producto de las rebeliones de los esclavos, como el caso de Haití; y otras, porque las prácticas del esclavismo ya no respondían al sistema capitalista de producción predominante en la economía mundial y además, por las protestas que impulsaron los opositores en contra de ese oprobioso sistema.

Pero lo mas irónico de la caída del sistema no fue cómo terminó sino los mecanismos usados por las potencias esclavistas para determinar a quien remunerar o penalizar una vez dejó de existir el sistema esclavista de explotación. En el caso de Haití, como ya lo expusimos en un artículo pasado, Francia obligó a pagar a ese país una deuda astronómica de 150 millones de francos para compensar a los propietarios de las plantaciones olvidándose de los antiguos esclavos que hoy forman parte de esa nación y llevando a Haití a la miseria que hoy vive.

La misma opción siguió la Corona Inglesa con sus vasallos de las colonias del Caribe a quienes echó a un lado y decidió recompensar a los antiguos propietarios de las plantaciones.

Muchas de las fortunas que hoy existen en Inglaterra, empezando por los miembros de la Corona, tienen sus raíces en ese pasado esclavista colonial. En ese sentido, los ciudadanos de los países de las antiguas colonias inglesas del Caribe tienen todo el derecho en demandar una recompensa como la que se concedió a los propietarios de plantaciones y también, desligarse de las ataduras de sumisión política, que con el nombre de la “Commonwealth Británica”, la Corona Inglesa todavía mantiene a los países caribeños que formaron parte de su sistema colonial.